martes, 1 de diciembre de 2009

Dijo una vez el Papa (3):

Las tinieblas van borrando aún más los caminos
Pero Dios salvará al mundo por medio del Inmaculado Corazón de María

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Nos creemos que hoy más que nunca, precisamente porque las nubes cargan sobre el horizonte, precisamente porque en algunos momentos se diría que las tinieblas van borrando aún más los caminos, precisamente porque la audacia de los ministros del averno parece que aumenta más y más; precisamente por eso, creemos que la humanidad entera debe correr a este puerto de salvación, que Nos le hemos indicado como finalidad principal de este Año Mariano, debe refugiarse en esta fortaleza, debe confiar en este Corazón dulcísimo que, para salvarnos, pide solamente oración y penitencia, pide solamente correspondencia.
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Prometédsela vosotros, hijos amadísimos de toda España; prometedle vivir una vida de piedad cada día más intensa; más profunda y más sincera; prometedle velar por la pureza de las costumbres, que fueron siempre honor de vuestra gente; prometedle no abrir jamás vuestras puertas a ideas y a principios que, por triste experiencia, bien sabéis a dónde conducen; prometedle no permitir que se resquebraje la solidez de vuestro alcázar familiar, puntal fundamental de toda sociedad; prometedle reprimir el deseo de gozos inmoderados, la codicia de los bienes de este mundo, ponzoña capaz de destruir el organismo más robusto y mejor constituido; prometedle amar a vuestros hermanos, a todos vuestros hermanos, pero principalmente al humilde y al menesteroso, tantas veces ofendido por la ostentación del lujo y del placer! Y Ella entonces seguirá siempre siendo vuestra especial protectora.
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Nos, como Padre común de la familia cristiana, como vicario de Aquel a quien fue dado todo poder en el cielo y en la tierra, a Vos, a vuestro Corazón Inmaculado confiamos, entregamos y consagramos no sólo toda esa inmensa multitud ahí presente, sino también toda la nación española, para que vuestro amor y patrocinio acelere la hora del triunfo de todo el mundo del Reino de Dios y todas las generaciones humanas, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada, entonando con Vos, de un polo al otro de la tierra, el eterno Magnificat de gloria, amor y gratitud al Corazón de Jesús, único refugio donde pueden hallarse la Verdad, la Vida y la Paz.

Dios querrá salvar al mundo por medio de aquel Corazón Inmaculado.

(Pío XII, Radiomensaje al Congreso Nacional Mariano celebrado en Zaragoza, Consagración de España al Inmaculado Corazón de María, 12 de octubre de 1954)