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martes, 23 de junio de 2009

España y Jesús, Nuestro Señor

EL CARLISMO Y LA VERDAD SOBRE LA CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL SAGRADO CORAZÓN
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Algunos obispos renovaron el domingo 19 de junio pasado la consagración al Sagrado Corazón de Jesús que hiciera la monarquía liberal hace 90 años ......
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Desgraciadamente tal renovación rezumó un mensaje humanista y pacifista, contrario a la naturaleza de una genuina consagración a Cristo Rey

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Se ha publicado en la prensa española la siguiente declaración de los actuales herederos del Carlismo, que por su interés doctrinario reproducimos a continuación:
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La devoción al Sagrado Corazón de Nuestro Redentor, tan rica en valor teológico y espiritual, no tiene sólo una dimensión individual, sino que su profunda verdad se desborda también en significación política. El augusto misterio del misericordioso Corazón humano del Verbo encarnado no encierra sólo el secreto de la felicidad individual, sino que, como no podía ser de otro modo, ese misterio confirma todo lo que la fe y la razón nos enseñan sobre la criatura humana: que ha sido creada libre y social al mismo tiempo y por lo tanto, no hay remedio, ni espiritual ni material, que beneficie verdaderamente al hombre singular que no tenga un alcance y una misión para toda la sociedad humana.
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Así pues, como no hay verdadera esperanza para cada uno de los hombres fuera de las entrañas misericordiosas de Nuestro Señor Jesucristo, así tampoco hay esperanza ninguna para las sociedades que como tales no se someten y confían a los cuidados del Sagrado Corazón de Jesús.
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Por lo cual, plugo al Cielo revelar progresivamente a su pueblo la necesidad de que las sociedades, las familias y los individuos se consagrasen al Sacratísimo Corazón del Salvador, primero para dar la gloria debida al Nombre de Dios y, además, como remedio indispensable para el bien de las almas y para el bien común temporal de los pueblos.
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Durante la Edad Media, esta devoción se consolidó, y escogidas almas fueron providenciales para este desarrollo, tales como Santa Gertrudis, Santa Matilde o la Beata Ángela de Foliño. En el siglo XVII, Dios quiso dar un particular impulso a esta verdad salutífera con los mensajes a Santa Margarita María de Alacoque. En el siglo siguiente, el mismo Jesucristo manifestó a Bernardo Hoyos S.I.: «Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes».
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La omnisciencia de la Santísima Trinidad conocía los derroteros de enfriamiento de la fe que esperaban a los reinos cristianos y, con providencia infinita, dispuso ofrecernos anticipadamente el remedio para los males que nos aguardaban.
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El 16 de enero de 1875, Su Santidad Pío IX pidió a los gobernantes que se consagrase el universo cristiano al Sagrado Corazón de Jesús. En plena guerra contra la monarquía liberal, usurpadora del trono, el Rey legítimo y el pueblo carlista cumplieron fielmente con los deseos del Romano Pontífice en varios lugares de España y, con particular solemnidad y con presencia del Rey Don Carlos VII, en Orduña.
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Más adelante, su hermano, el Rey Don Alfonso Carlos, que incluso se había anticipado en 1873, cuando era aún Infante, en el Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat, a hacer la consagración del Ejército de Cataluña y Aragón, en su Declaración de 3 de junio de 1932 dijo: «Yo, en mi firme voluntad, en este día en que la Iglesia celebra la fiesta del Deífico Corazón, prometo solemnemente que, si la Divina Providencia dispone que sea yo llamado a regir los destinos de España, será entronizado el Sagrado Corazón de Jesús en el escudo nacional, siendo colocado sobre las flores de lis de la Casa de Anjou y entre los cuarteles de Castilla y León, bajo la Corona Real».
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Finalmente, el Rey Don Javier, en 1966 renovó en el Cerro de los Ángeles la Consagración de España al Sagrado Corazón, ante el nuevo monumento levantado tras la Cruzada de Liberación.
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Cuarenta y cuatro años después de que el Rey Don Carlos VII ya hubiera consagrado oficialmente los reinos de las Españas al Sagrado Corazón, en 1919, el entonces ocupante material del trono, Alfonso, llamado XIII, realizó un acto de consagración de España al Sagrado Corazón ante el monumento erigido al efecto en el Cerro de los Ángeles. Precisamente en conmemoración de este acto la diócesis de Getafe ha convocado una «renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús» para el domingo 21 de junio. Ante lo cual, esta Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón se ve en la obligación de realizar algunas puntualizaciones:

1) No puede dudarse la conveniencia y aun la obligatoriedad de aprovechar el remedio celeste de la consagración de los individuos, de las familias y de las sociedades al Sacratísimo Corazón de Jesús;
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2) En tal sentido, la Comunión Tradicionalista no puede sino compartir y aplaudir la piadosa intención del acto convocado para el próximo 21 de junio en el Cerro de los Ángeles;
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3) Eso no obstante, conviene recordar que si se quería conmemorar y renovar la Consagración de España al Sagrado Corazón, no ha sido feliz la fecha escogida como referencia.
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4) El acto de 30 de mayo de 1919, en el que el entonces Jefe del Estado, Alfonso, leyó una solemne declaración a los pies de la imagen del Sagrado Corazón, fue un acto cuanto menos equívoco. Mientras el régimen político por él encabezado, en su política interior y exterior, se desentendía de los derechos exclusivos de Nuestro Señor Jesucristo en el orden político, dicho Jefe del Estado se aprestaba a realizar un gravísimo acto delante de Dios que le exigía conformar sus acciones a sus palabras. Sin embargo, si la consagración se hizo, la política de Alfonso no varió, sirviendo —forzoso aunque doloroso es decirlo— ese acto de consagración como cebo con el que engañar a muchos católicos incautos.
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5) Por todo lo cual, no se puede dudar que aquel acto de 1919, en cuanto a la intención de la mayoría, fue un verdadero acto de religión, pero en su naturaleza objetiva fue un grave sarcasmo. Como el mismo Redentor nos enseñó, es posible mostrar piedad con los labios y traicionar real y objetivamente la voluntad de Dios (cfr. Mt. 7, 21).
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6) Por último, la Comunión Tradicionalista reitera su unión con todos los católicos españoles que desean que España vuelva a ser consagrada al Sagrado Corazón de Jesús, para mayor gloria de Él y salud nuestra. Por esa misma razón nos preocupa que un acto tan necesario se vea desvirtuado. Recordamos que la consagración de España es un acto plenamente político, aun cuando su finalidad sea el cumplimiento de un deber social de religión. Además, su efecto secundario, el bien común temporal, es de naturaleza también netamente política. Por todo ello, toda la buena voluntad de los obispos y particulares que se encuentren en el Cerro de los Ángeles el día 21 no puede subsanar el defecto de la ausencia de un gobernante político capaz de realizar esa ofrenda. Ni todos los obispos juntos, ni mucho menos un pequeño grupo de ellos están capacitados para consagrar España a Dios, tarea que sólo pertenece a quien con un mínimo de legitimidad ostente el gobierno de la patria. Finalmente, la referencia doctrinal, que en todo caso no debiera ser sino a la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo, parece ausente mientras se desenvuelve —a juzgar por las convocatorias y declaraciones hasta ahora hechas públicas— en los parámetros, cuanto menos equívocos, de la laicidad, aunque venga apodada de positiva, que remiten paradójicamente al liberalismo, precisamente la contrafigura de lo que representa la espiritualidad del Sagrado Corazón.
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En virtud de todas las consideraciones precedentes, la Comunión Tradicionalista declara que se adhiere a la intención y a las aspiraciones de los convocantes de poner nuestra patria en el refugio del Sagrado Corazón, pero advierte de la imposibilidad de que ese acto tenga la virtualidad propia de una consagración, menos aún a la vista de algunas de las claves doctrinales que se vislumbran, y por lo tanto pide a sus miembros que se consagren personal y familiarmente al Sagrado Corazón, pero que no participen físicamente en el acto del 21 de junio para evitar una confusión más que probable. De igual modo recuerda a todos los que considerándose carlistas se han apresurado a adherirse incondicionalmente a la mencionada convocatoria, que los puntos doctrinales aquí referidos son ineludibles y no deben comprometerse.
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Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón
Madrid, 19 de junio de 2009
Festividad del Sagrado Corazón de Jesús

lunes, 8 de junio de 2009

Elecciones europeas (ii): ¿Dónde está el proyecto europeo de los tecnócratas laicos?

EL PROYECTO DE LA DEMOCRACIA PANEUROPEA Y LAICA NO ES APOYADO .... POR LOS EUROPEOS
Madrid, 8 junio 2009. Con los datos oficiales provisionales en la mano, en las elecciones al Parlamento Europeo celebradas ayer en España no ha ganado el Partido Popular (6.615.015 votos) sino la abstención (18.499.909 personas con derecho a voto no han hecho uso de él).
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El 54% del censo electoral se ha abstenido; los españoles han rechazado o despreciado estas elecciones. Tanto el PP como el Partido Socialista han perdido cientos de miles de votos respecto de las elecciones anteriores.
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Como es sabido, el Carlismo, la Comunión Tradicionalista, había pedido la abstención en estas elecciones. Al igual que se opuso decididamente a la Constitución Europea y a su sustituto el Tratado de Lisboa.Incluso desde el punto de vista del sistema imperante, un resultado así deslegitima por completo el proceso electoral mismo, así como la pertenencia de España a la Unión Europea y a los partidos políticos --el primero, el PSOE en el Gobierno-- que obligan a nuestra Patria a una sumisión a Bruselas tan contraria a nuestros intereses como incompatible con nuestra identidad y tradición.
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Incluso en el Parlamento Europeo, institución carísima y prácticamente inútil, ha vuelto a humillarse a España asignándole cuatro escaños menos en la cámara (se ha pasado de cincuenta y cuatro en la pasada legislatura a cincuenta en la que ahora va a comenzar, lo cual reduce el supuesto papel español a casi nada).
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Se constata también el fracaso absoluto de las nuevas candidaturas "de inspiración cristiana" (que pueden dividirse entre las que se avergüenzan o se apartan por ignorancia de la política y la identidad católicas, aunque intenten aprovecharlas como reclamo electoral, y las de cuño decididamente anticristiano que utilizan fórmulas vagas con el fin de no perder votos), a pesar del mucho dinero empleado en sus campañas y de los apoyos de ciertos medios de información. Han obtenido resultados ridículos.
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La abstención ha alcanzado también su máximo histórico hasta el momento en los países europeos miembros de la Unión. Asimismo han entrado en el Parlamento Europeo nuevos diputados de varias naciones críticos con la U.E. o directamente hostiles a la misma.
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Resultados provisionales oficiales de las elecciones al Parlamento Europeo:
España
http://resultados2009.mir.es/99PE/DPE99999TO.htm
Unión Europea http://www.elections2009-results.eu/es/index_es.html
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Llamamientos carlistas a la abstención:
Secretaría Política de S.A.R. el Abanderado de la Tradición
http://www.carlismo.es/modules.php?name=News&file=article&sid=222
Junta Carlista del Principado de Asturias
http://es.geocities.com/ctcasturias/25mayo2009.html
AET http://aetsalamanca.wordpress.com/2009/06/05/el-domingo-7-abstencion/

domingo, 15 de febrero de 2009

In memoriam Francisco Canals Vidal

FRANCISCO CANALS VIDAL (1922-2009)
(Miguel Ayuso)

Nuestro querido amigo, el Dr. Miguel Ayuso, conocido escritor y representante del pensamiento tradicional hispano, y Catedrático de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad de Comillas, ha sido solicitado por el periódico ABC, edición del 13 de febrero, para publicar, a página completa, esta interesante membranza del gran filósofo tomista Francisco Canals Vidal, recientemente fallecido. Vale la pena no solo leerla sino también meditarla.
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Ha fallecido Francisco Canals Vidal, catedrático de Metafísica jubilado de la Universidad de Barcelona. Nacido en la capital del Principado en 1922, cursó el Bachillerato en las Escuelas Pías y en el Colegio del Sagrado Corazón de su ciudad natal, completando tras la guerra los estudios de Derecho y de Filosofía respectivamente en 1946 y 1950. En 1952 defendió en la Universidad de Madrid su tesis doctoral en Filosofía, dirigida por el profesor Jaime Bofill y titulada "El logos, ¿indigencia o plenitud?"; mientras que en 1956 hizo lo propio en Derecho, esta vez en la Universidad de Barcelona, con una tesis titulada "El elemento romántico en la génesis del catolicismo liberal".
En 1958 ingresa por oposición en el cuerpo de catedráticos de Instituto de Enseñanza Media, enseñando desde entonces en el Instituto Jaime Balmes de Barcelona hasta que en 1966 gana la cátedra de Metafísica de la Universidad de Barcelona, que rigió hasta su jubilación en 1987. En los años setenta seguirá también los estudios de Teología, en la Facultad de San Cugat del Vallès, que culminará con una tesis doctoral sobre San José.

Su verdadero mentor fue el padre Ramón Orlandis (1873-1958), de la Compañía de Jesús, de noble familia mallorquina afín al carlismo y al integrismo, y verdadero maestro del espíritu que fundó en 1922 Schola Cordis Iesu e inspiró en 1944 la revista Cristiandad. Fue él quien orientó decisivamente su vida, sacándole de las profesiones jurídicas (que el joven estudiante universitario aspiraba ejercer, concretamente en el notariado), para llevarle íntegramente al apostolado intelectual. Desde entonces Canals será uno de sus colaboradores más cercanos, participando en la redacción de Cristiandad desde sus primeros pasos y resultando a la larga su verdadero continuador.
En efecto, el ya catedrático barcelonés formará entonces en su torno una escuela filosófica para el cultivo del tomismo integral, la conocida como Escuela Tomista de Barcelona, cuyos más conspicuos representantes son los profesores José María Petit (que le premurió en 2007) y José María Alsina. Y proseguirá la acción de combate contra el liberalismo y el naturalismo a través de la difusión de la doctrina de la realeza social de Cristo y de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús como remedio providencial para los males contemporáneos. Tarea en la que no cejará tras la tempestad desatada con ocasión del II Concilio Vaticano, si bien los equilibrios que se vio obligado a hacer para presentar la continuidad de éste con la tradición antiliberal de la Iglesia, en medio de tantas evidencias en contrario, lastraran a la larga en parte el noble empeño.

A principios del decenio de los sesenta empezó su colaboración con la Ciudad Católica, traída por entonces a España desde Francia por Eugenio Vegas Latapie, de cuya revista Verbo ha sido uno de los colaboradores más ilustres. En 1973 participó en la fundación de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino, de la que más adelante sería vicepresidente y presidente de la sección española. También era miembro, entre otras muchas instituciones, de la Pontificia Academia Romana de Santo Tomás.

Su obra exhibe con claridad los que fueron sus intereses constantes. De un lado hallamos la producción en sede de filosofía teorética, gnoseología y metafísica principalmente, entre la que destaca como un monumento de la cultura española del siglo XX el volumen de setecientas páginas "Sobre la esencia del conocimiento" (1987). Así como sus ensayos sobre Santo Tomás, algunos reunidos en el volumen "Tomás de Aquino, un pensamiento siempre actual y renovador" (2004).
En segundo término, Canals, en la línea de su maestro Ramón Orlandis, y del maestro de éste y también jesuita Henri Ramière, dedicó buena parte de sus afanes a la teología de la historia, entendida como el resultado de aplicar la comprensión teológica sobrenatural a la corriente de la historia, atendiendo a las promesas explícitas de Dios, a las leyes providenciales y a las tendencias e ideales de los espíritus y sociedades. Su libro "Mundo histórico y Reino de Dios" (2005) vino a ser un destilado sapiencial postrero de las reflexiones esparcidas aquí y allá en sesenta años de actividad publicística.
Finalmente, en sede sociológica y política, con Rafael Gambra y Francisco Elías de Tejada, con Álvaro d´Ors y Juan Vallet de Goytisolo, es uno de los autores más destacados del tradicionalismo español de la segunda mitad del novecientos, en su mayor parte ligado al legitimismo carlista. Buena prueba es su libro "Política española: pasado y futuro" (1977), aunque reúne tan sólo una parte de la obra política de Canals, que luego prosiguió en las revistas Cristiandad y Verbo principalmente, pero también en colaboraciones periodísticas de extraordinaria garra y penetración
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Además encontramos el notable ensayo "La tradición catalana entre el absolutismo y la Ilustración" (1995), que continúa la Historia del pensamiento político catalán de Elías de Tejada, y el estudio preliminar a la edición de las Narraciones históricas de Francisco de Castellví (1997). En este orden de cosas deben reseñarse también sus otros trabajos sobre el catalanismo y sus orígenes extrínsecos respecto de la tradición catalana, reunidos en el volumen "Catalanismo y tradición catalana" (2006).

Con su desaparición, el pensamiento tradicional hispano pierde a otro de sus grandes representantes. El trasbordo de buena parte de los filósofos, juristas o historiadores formados por él y por otros maestros de su generación, en Barcelona tanto como en Madrid, a las posiciones más confortables de la franja conservadora de la democracia cristiana, hace que la trinchera resulte más desguarnecida. El combate, sin embargo, continúa. Descanse en paz.
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El editor de Reacción Católica se adhiere a estas palabras del Dr. Miguel Ayuso y expresa su admiración por la obra filosófica de Canals Vidal, que ha conocido y cultivado en Chile gracias a uno de los discípulos más brillantes del maestro, el Dr. Antonio Amado F., actualmente residente en el país andino.

martes, 27 de enero de 2009

Levantamiento de excomunión a obispos ordenados por Mons. Lefèbvre

El Carlismo y el levantamiento de las excomuniones
(Víctor Ibáñez Mancebo)
Extracto del artículo difundido por la Agencia española Faro


Es sabido que las excomuniones recaídas en 1988 sobre el Arzobispo Marcel Lefèbvre, el Obispo Antonio de Castro-Mayer y los cuatro obispos de la Hermandad de San Pío X por ellos consagrados en el acto que determinó aquéllas, presentaron abundantes dudas desde el ángulo del derecho canónico, hasta el punto de que por muchos fueran reputadas siempre nulas.

Sin embargo, los afectados han querido pedir a la autoridad su levantamiento y la Santa Sede lo ha concedido. Esto es lo importante. Lo demás pertenece a la interpretación jurídica de los canonistas y a la futura historia de la Iglesia.



La Comunión tradicionalista no puede sino alegrarse, pues son bien conocidas las estrechas relaciones que siempre ha sostenido con la Hermandad de San Pío X en la lucha común contra la Revolución liberal, de la que la crisis modernista es un largo, penoso y grave capítulo. Los ataques modernistas contra la Iglesia no han quedado en el orden teológico y la vida interna de la Iglesia misma, sino que han afectado también al orden social y a la doctrina política católica.

El Carlismo, inquebrantablemente fiel a la Iglesia de Roma, a la que ha servido abnegadamente, ha sufrido sin embargo en ocasiones la incomprensión de la política y la diplomacia vaticanas, que desde muy pronto reconocieron a los antirreyes de la dinastía liberal e incluso invitaron a los españoles a darles sostén.




Sin embargo, ante la crisis de la segunda mitad del siglo XX, que históricamente se vincula con el II Concilio Vaticano, había de sufrir aún más si cabe los desmayos doctrinales y prácticos procedentes de las altas jerarquías de la Iglesia. (...)

Algunos grupos en la práctica democristianos han lanzado la especie de que el Carlismo auténtico pretende ser el "brazo político" de la Hermandad San Pío X, lo que sólo sería comprensible en un partido "vaticanista" o, en el mejor de los casos, "integrista" en el sentido de nocedalino. Pero que supone un grave error de perspectiva, pues el Carlismo es la continuidad de la tradición política católica española corporeizada en torno al Rey (legítimo), y no una congregación o cofradía.

Interesa resaltar, sin embargo, más allá de malintencionados enredos, la importancia de la convergencia del combate espiritual de la Tradición católica con el del combate político por la misma Tradición.

Lo que ha sido siempre una constante del Carlismo, que si en otro tiempo buscó principalmente amparo en la Compañía de Jesús, por ser la vanguardia de la lucha por la integridad católica, de forma natural fue apoyando a la Hermandad de San Pío X y al resto del clero tradicional que resistió frente a la devastación modernista. Y es una constante que se repite en otros grupos tradicionalistas del resto de la antigua Cristiandad. Porque sólo la Tradición salvará a la Iglesia y sólo la Tradición salvará a España.


domingo, 11 de enero de 2009

RAFAEL GAMBRA: HOMENAJE

A CINCO AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE
RAFAEL GAMBRA C

El día trece se cumple el V aniversario de la muerte del Excmo. Sr. D. Rafael Gambra Ciudad, jefe de la Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, comendador de la Orden de la Legitimidad Proscrita, requeté veterano de la Cruzada de Liberación, el pensador tradicionalista más destacado de la segunda mitad de siglo XX.


El sábado 17, a las diez y media de la mañana (D.m.) se celebrará una Santa Misa gregoriana de aniversario en la Capilla Santiago Apóstol, Madrid. A continuación, a las doce y cuarto del mediodía, tendrá lugar un seminario de formación sobre don Rafael Gambra, organizado por el Círculo Cultural Antonio Molle Lazo, con la colaboración del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, en la Fundación Francisco Elías de Tejada

lunes, 22 de diciembre de 2008

Los Requetés: la gloria de ser cruzados en el siglo XX

LOS REQUETÉS ERAN GUERREROS DE VANGUARDIA





La agencia española FARO nos ha enviado esta esclarecedora información:

Pamplona, noviembre/diciembre 2008. A propósito de la llamada "memoria histórica" (fraude al cual ya ha dedicado FARO varios despachos), estimamos oportuno reproducir esta nota de una junta carlista de navarra, del pasado 19 de noviembre.

Como dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en una "verdad", hay que dejar las cosas claras debido a las actuales ignorancias.
Las afirmaciones del Sr. Martín Pallín en su conferencia impartida el 17 de noviembre de 2008, organizada por el Parlamento de Navarra, exigen una rectificación. En ellas, recogidas en la prensa local (Diario de Navarra, 18-XI-2008, p. 24), se yerra sobre la Junta Central Carlista de Navarra, y la Iglesia Católica allá por 1936. Errores que además son calumnias.
Si Mons. Fernando Sebastián denunció acertadamente estas injurias contra la Iglesia Católica el 4 y 18-III-2003, ahora nos referiremos a las Juntas Carlistas.
He aquí una Orden de la Jefatura Regional Carlista de Navarra, cuya declaración, desconocida hoy por muchos, ilumina la manera de comportarse en aquellos angustiosos momentos:
"DE LA JEFATURA REGIONAL.Los carlistas, soldados, hijos, nietos y biznietos de soldados, no ven enemigos más que en el campo de batalla. Por consiguiente, ningún movilizado voluntario ni afiliado a nuestra inmortal Comunión debe ejercer actos de violencia, así como evitar se cometan en su presencia.Para nosotros no existen más actos de represalia lícita que los que la Autoridad militar, siempre justa y ponderada, se crea en el deber de ordenar.El Jefe Regional, JOAQUÍN BALEZTENA"(Vd. El Pensamiento Navarro, EPN, nº 11.985, 24-VII-1936, p. 6; EPN, nº 11.986, 25-VII-1936, p. 8. También fue publicado en Diario de Navarra el 24-VII-1936).
Pues bien, esta declaración fue ratificada, de forma prolija y clara, por la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra, que prohibió a sus amigos, simpatizantes y en particular a sus fuerzas armadas ejercer actos de violencia. (EPN, nº 11.987, 26-VII-1936, p.1). Todos los historiadores saben que las unidades del requeté carlista se distinguieron por cubrir los frentes de batalla, con unos altos ideales y heroísmo, y no en tareas de "policía" en la retaguardia.
Exigimos a Martín Pallín la rectificación de estas injurias, tal como fueron recogidas por Diario de Navarra, que no deben paralizar la verdad, ni sentar cátedra, ni convertirse en un dogma historiográfico institucional, ni --en consecuencia-- quitarnos la libertad incluso científica.
Deseamos que nunca se vuelvan a repetir los males y sufrimientos del pasado y que no se enrede con hechos ocurridos hace más de 70 años. Que no se reabran heridas ya cerradas, y que siempre se respete la verdad".

jueves, 2 de octubre de 2008

El Carlismo celebra sus 175 años

LA GLORIA DE SER CATOLICO TRADICIONALISTA,
ANTI-SOCIALISTA Y ANTI-LIBERAL
Julio Alvear Téllez
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Es de no creer. Los herederos de la más heroica tradición política católica de las Españas aún perviven –pese a lo que muchos quisieran- y con gran promesa de futuro. Nos referimos al carlismo, cuyo nacimiento hace 175 años se acaba de celebrar en Madrid los días 27 y 28 de septiembre, en un Congreso internacional organizado por el Consejo de estudios hispánicos Felipe II
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¿No sabes lo que es el carlismo? Es normal. La historiografía liberal en algunos países de Latinoamérica (como Chile) lo ha borrado o disminuido de nuestros manuales de estudio.
Y se comprende por qué. Al fin y al cabo, saber que existió el carlismo y que aún persisten sus restos gloriosos es de suma importancia para comprender el sendero genuino de la historia política de España y de Latinoamérica en los últimos dos siglos. Porque nuestros pueblos no han sido más felices con la democracia laica y liberal. ¿O aún creemos que nuestro futuro está en la angustia irredenta de tener que elegir entre esa bastarda alternativa de socialismo multiforme o liberalismo partitocrático?



Por de pronto puedo contar que tuve la suerte de participar en el Congreso internacional que les comento. Bajo el título "Una revisión de la tradición hispánica: A los 175 años del Carlismo", el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, que preside el Dr. Miguel Ayuso, recibió el sábado 27 cerca de cincuenta ponencias de catedráticos, escritores y artistas venidos de los diversos “reinos de las Españas”, así como de EEUU, Francia, Italia, Portugal, Hungría, Polonia, México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina. Chile estuvo bien representado en número, con cuatro ponencias de académicos de Santiago y Concepción.

Al centro, la jurista de la Universidad Complutense de Madrid, Dra. Consuelo Martínez-Sicluna; a la derecha, el Dr. Miguel Ayuso, Catedrático de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad de Comillas y Director científico del Centro de Estudios hispánicos Felipe II


A la izquierda, el filósofo Dr. José Miguel Gambra, de la Universidad Complutense de Madrid, quien reflexionó sobre los males que ha ocasionado a la Iglesia el Concilio Vaticano II con su declaración sobre la libertad religiosa. De hecho, sirvió como principio para reducir las aspiraciones del catolicismo actual a nivel de club de beneficiencia o de agrupación de parroquia.

Al centro, el escritor José de Armas narra la resistencia de las islas canarias a la obra de la Revolución liberal. A la izquierda, Luis Hernando de Larramendi, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Ignacio Larramendi.


Al centro, Dra. Daniella Gambini, de la Universidad de Perusa; a la izquierda, el conocido filatélico y numismático Juan Cayón Fernández, quien se refirió a la historia del carlismo a través de sus monedas y símbolos.

Al centro, el historiador italiano Dr. Francesco Maurizio Di Giovine, quien relató las resistencias -hoy olvidadas- del pueblo católico italiano contra el liberalismo masónico de los dirigentes del Risorgimento. A la izquierda, Monseñor Ignacio Barreiro; a la derecha, el Dr. Juan Cayón, secretario general del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II.

Entre otras muchas ponencias interesantes, quisiera destacar la del cientista político Dr. Jacek Bartyzel, de la Universidad Nicolás Copérnico, de Polonia; la de Juan Matías Santos, profesor de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid; la de Estanislao García Martín-Vicente, sobre el carlismo y el cine; la del historiador Alfonso Bullón de Mendoza, rector de la Universidad San Pablo-Ceu, sobre la fuerza militar del carlismo; la del historiador Francisco José Fernández de la Cigoña, especialista insuperable en las relaciones de los obispos de la Iglesia con el carlismo; la de Luis Infante, Presidente del Círculo cultural Juan Vázquez de Mella y la de Miguel Navarro, profesor de la Universidad autónoma de Guadalajara, México.
Para más información sobre estas y otras conferencias, remitimos a las siguientes direcciónes:
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El domingo 28, monseñor Ignacio Barreiro, director de Vita Humana Internazionale (Roma), ofició la Santa Misa en el rito romano tradicional en un conocido monasterio de Madrid.

Aspectos de la misa tradicional

En el sermón, en presencia de Su Alteza Real Don Sixto Enrique, Monseñor Barreiro animó a los presentes a perseverar en la defensa y verdadera actualización de la Tradición de la Iglesia y de las Españas.


Como no podía dejar de ser: la misa de siempre fue el momento culminante del Congreso internacional al que asistimos.

A la salida de la Misa, S.A.R. Don Sixto Enrique es saludado por una multitud que entonaba los cantos típicos del carlismo




Nuestra amiga, una monja del monasterio que a veces cuida a nuestra hija cuando vamos a Misa, se sorprende cuando la fotografiamos. No está acostumbrada a ello....


Los actos concluyeron con una comida en la que S.A.R. Don Sixto Enrique destacó la singularidad del carlismo y animó a no aceptar espurias alianzas con políticos o eclesiásticos que impliquen traición a los principios de siempre. ¡Se nota que estamos en España!


Símbolos históricos-militares carlistas: a la izquierda, distintivo de los oficiales de los tercios carlistas de Navarra; al centro, la cruz laureada de San Fernando; a la derecha, el distintivo Requeté.

"Por Dios, por la Patria y el Rey"

miércoles, 1 de octubre de 2008

¿QUÉ ES EL CARLISMO?

Entre la verdad y la mentira,
una primera aproximación a su realidad insigne
Julio Alvear Téllez


A nosotros, hispanoamericanos, la historiografía liberal, en la escuela, en la universidad, en la prensa, nos ha llenado la cabeza con una gran mentira y nos ha vaciado de una gran verdad.
¿La mentira?: que la Revolución Francesa, fundamento del sistema político moderno que aún sufrimos, fue sostenida por el pueblo contra la legitimidad dinástica y religiosa de los reyes (en Francia y en Europa); que su “Declaración de los derechos del hombre” nos trajo la libertad política y social; y que la democracia liberal, heredera de Locke y Rousseau, es el más perfecto de los sistemas políticos, y los pueblos están felices con él.

Esa mentira no puede convivir con una verdad. Es una verdad tan imponente, que conocerla bien supone cuestionar el fundamento político y moral que la democracia liberal europea -exportada a Latinoamérica- atribuye a su origen histórico.

¿Cuál es esa verdad? Que en todos los países de la antigua Cristiandad europea se dieron movimientos populares que se alzaron en armas contra el nuevo Régimen de la Revolución, movimientos que se iniciaron en la Vendeè, en la propia Francia, y con la resistencia a Napoleón en todos los países de Europa.


Esa resistencia popular activa a la Revolución se complicó a menudo con escisiones dinásticas debida a la aceptación de muchos príncipes de la concepción revolucionaria del poder, no aceptada por gran parte del pueblo, que quería seguir fiel a sus tradiciones, y que reivindicaba como legítimos a aquellos príncipes que rechazaban los principios revolucionarios y sus consecuencias en el campo de la fe, de la política y de las instituciones sociales.

En los reinos de las Españas, el carlismo tiene como antecedente inmediato el levantamiento popular contra Napoleón, iniciado en 1808, con un carácter nítidamente católico y contrarrevolucionario que terminó derrotando al Corso.

Sin embargo, la influencia de la Revolución Francesa no sólo se extendió en España a través de las bayonetas napoleónicas, sino también por medio de las ideas. Y primariamente en las clases altas.

En efecto, derrotado Napoleón, las ideas liberales no se fueron con el ejército revolucionario derrotado, sino que fueron acogidas en la Corte de Madrid, en la aristocracia y en el ejército, trabajado minuciosamente, como en Portugal, por la masonería, especialmente el Gran Oriente francés. El propio rey Fernando VII, que había sido llamado por el pueblo para restaurar el antiguo régimen pre-revolucionario, no volvió a las tradiciones; al contrario, ordenó el exilio de su hermano Carlos María Isidoro, heredero legítimo al trono y sostenedor de las ideas anti-liberales.

A la muerte de Fernando VII, dos líneas de la dinastía reinante –los Borbones- se disputaron entonces el poder. El derecho sucesorio daba a Carlos María, la legitimidad; pero ascendió al trono María Cristina, la viuda de Fernando VII, como regente de Isabel, su hija (futura Isabel II), iniciando una usurpación ilegítima del trono, funcional a las proyectos liberales de derrumbar las tradiciones forales de las Españas y su unidad católica a través del nuevo constitucionalismo y sus instituciones, hijas de la Revolución Francesa.


Nace así el Carlismo que representó durante el siglo XIX la reacción y defensa militante del pueblo español contra el liberalismo y la irreligiosidad.

Tomás Zumalacárregui, legendario general de los carlistas, durante la primera guerra contra el liberalismo


Carlos VII, el rey legítimo, a quien el liberalismo y la masonería usurparon el trono.

Tropas carlistas se enfrentan al ejército del régimen liberal

El garbo y bravura contra la Revolución –que contaba con todo el poder del Estado- se encarnó en el ejército de los "Tercios" bien nutridos, aguerridos, y tenaces, formado siempre por soldados voluntariamente alistados, que murieron por millares por la continuidad del ideal histórico de la España católica. Si España no se convirtió en el Estado laico francés, fue gracias a estas milicias de nuevos cruzados que resistieron a través de tres guerras civiles.

Y lo hicieron en las circunstancias más adversas, pues los líderes naturales, de quienes se debía esperar la más alta reacción contra las nuevas ideas, eran precisamente sus propulsores: la dinastía gobernante y las elites eclesiásticas, sociales y económicas de las grandes ciudades. El ejército apoyaba el régimen liberal, que recibía además ayuda de la cuádruple Alianza. Gran parte de la aristocracia era nítidamente liberal, aunque muchos socialmente hacían de católicos.


En fin, variados obispos de la Iglesia, preferían la comodidad a la lucha, por la que adoptaron un oportunista “mirar para el lado”, mientras muchos miembros de su rebaño daban su vida y su sangre en la defensa de la fe y de las tradiciones cristianas. Durante el régimen isabelino, el liberalismo incluso coqueteó con el Vaticano, por lo que éste, por razones diplomáticas y para evitar mayores persecuciones a la Iglesia, evitó oficialmente manifestar apoyo al carlismo. Pero ello hería el corazón mismo de la causa carlista. Sus dirigentes tuvieron que trasladarse al Vaticano en tiempos de San Pío X, a fin de solicitar al Santo Padre el cambio de esa política de omisión.

La proclama de la fe católica y de las tradiciones de la Cristiandad en el campo de batalla


Bendiciendo las tropas antes del combate

Carga de caballería: ¡Viva Cristo Rey!


Virgen de los dolores, generala del ejército carlistas

No todos los católicos contrarios a la Revolución militaban, por cierto, en el carlismo. El gran Donoso Cortés, que de liberal se convirtió al catolicismo ultramontano, no alcanzó a perfilar bien la importancia de la cuestión dinástica para la lucha contra-revolucionaria, aún cuando tiene palabras terribles contra los Borbones que entran en alianza con el liberalismo. Otros, como San Antonio María Claret, campeón de la infalibilidad papal y de la lucha contra la masonería, ejerció una influencia anti-liberal en la misma Corte de Isabel II, al extremo de que varias veces fue víctima de intentos de asesinato, y poco antes de morir fue enviado al exilio.
* * *
El carlismo, con el tiempo, formó también un cuerpo de doctrina, filosóficamente inspirada en los principios de Santo Tomás de Aquino y en el Magisterio Pontificio, pero con profundas y geniales explicitaciones a partir de la tradición hispana. Cuenta entre sus pensadores internacionalmente conocidos con Antonio APARISI Y GUIJARRO, Enrique GIL ROBLES, Ramón NOCEDAL, Juan VAZQUEZ DE MELLA, Félix SARDA Y SALVANY, entre muchos otros, y más actualmente, Francisco ELÍAS DE TEJADA, Rafael GAMBRA, Juan VALLET DE GOYTISOLO y Miguel AYUSO.

Contra el régimen liberal y su sistema político: "Por Dios, los fueros, la patria y el Rey". Los "Tercios de Requetés" célebres por su fe y bravura


“Tierra santa de Navarra,
De tradición relicario,
vivero de la fe en Cristo,
manantial del amor patrio:
porque en un siglo de olvidos
del depósito sagrado
de Dios y Patria, tú sola
lo conservaste intacto.”



El último levantamiento armado de los carlistas en la historia de España se dio el año 1936, en el alzamiento nacional, en la guerra de liberación contra el comunismo. Esta vez el alzamiento contó con la aprobación explícita del episcopado español y posteriormente con la bendición papal. El ejército nacional pidió ayuda al carlismo y lo cierto es que sin las fuerzas conjugadas de los aguerridos tercios de requetés, hubiera sido imposible sostener el alzamiento, sobre todo en su primera etapa. Si esta guerra se llamó cruzada fue por la piedad y el misticismo de los requetés; llevaban como enseña un gran crucifijo, y en los momentos culminantes, lo hincaban en tierra para que protegiera a los defensores de la fe. Héroes en la victoria, mártires en la derrota, luchaban exclamando “¡viva Cristo Rey!”.

Antonio Molle, un ejemplo de heroísmo y martirio, cuyo proceso de beatificación está en curso


Los "Tercios de Requetés" vuelven a la batalla en el siglo XX. Carlistas en plena cruzada contra los rojos, en la última guerra civil española (1936-1939)




El comunismo no podrá robar la fe de las Españas. Los Tercios de Requetés defienden su fe y la civilización cristiana

Es célebre el martirio de Antonio Molle, de 21 años, cuyo proceso de beatificación está en curso. Requeté del tercio de Nuestra Señora de la Merced, en el avance a Peñaflor, dominada por los rojos, se adelanta y cae herido gravemente. Los rojos le rodean y le ofrecen perdonarle la vida si blasfema. Molle contesta con un “Viva Cristo Rey! Entonces, los rojos, enfurecidos, le cortan las orejas, le saltan los ojos, le torturan hasta que da su postrer suspiro bendiciendo a Dios.

Traslado de los restos de Antonio Molle

Homenaje a Antonio Molle de parte de su ciudad natal
28 de septiembre del 2008.
Los herederos del carlismo, en los 175 años de su nacimiento, gritan “¡Viva Cristo Rey”! a la salida de la celebración de la Misa Tradicional. Está presente, a S.A.R. Don Sixto Enrique.
Se nos ha olvidado que Cristo es Rey. Al Estado, a la sociedad y .... a la jerarquía eclesiástica de la propia Iglesia. El progresismo que hoy domina gran parte de la Iglesia no gusta de este título.
Menos la democracia laica y liberal.
Pero seamos serios. Quien tiene fe sabe que Cristo es Rey no solo de los individuos sino también de las sociedades. También sabe que cuando las naciones de Occidente aceptaron ese dominio con amor y veneración nació la Cristiandad.
Cuando se inició su rechazo a partir del Renacimiento y la pseudo-reforma protestante, las sociedades se alejaron cada vez más de ese reconocimiento vital, hasta el punto de que hoy consuman la apostasía universal.
Pero “Cristo Rey” no es sólo un grito glorioso, sino una realidad de iure que contiene una promesa de realización de facto. Cual hijo pródigo, el Occidente apóstata volverá a la casa de su Padre, aún cuando sepamos a ciencia cierta que tendrá que pasar para ello, por los caminos purificadores y regeneradores del castigo prometido por la Madre de Dios en Fátima.