lunes, 13 de octubre de 2008

Ernest Hello, luz de las letras francesas

“LA MEDIOCRIDAD

El filósofo y ensayista Ernest Hello (1828-1885) es una de las mayores luces de las letras francesas. Ha sido admirado por Michaux, Fumet, Claudel, Bernanos, Goyau y sin embargo es continuamente olvidado en el ámbito de la historia del pensamiento y de la literatura. En su diario, León Bloy lo califica como “el gran desconocido”. Y San Juan María Vianney –el famoso “Cura de Ars”- decía de él que había “recibido de Dios el genio”.



Quienes han tenido la dicha de leer y gozar su obra más original, “L'Homme (1872), saben que Hello es precisamente eso, un genio, a quien le fue dado unir en feliz enlace la Fe, la filosofía y el arte. El año 1993, Patrick Kéchichian le consagró un libro bajo un evocador título: Les usages de l’éternité. Y recientemente, Editions de Paris ha reeditado “El hombre” (foto de arriba) en una fina y cuidada edición.

Ernest Hello

Extractamos algunas de las reflexiones de Hello sobre el vicio de la mediocridad. La traducción es nuestra, con lo que pedimos disculpas, pues es en el original francés donde realmente se puede palpar la belleza de sus expresiones y la profundidad de su pensamiento.

El hombre superior eleva la frente para admirar y para adorar; el hombre mediocre eleva la frente para burlarse; le parece ridículo todo lo que está por encima de él, y lo infinito le parece vacío.


El hombre superior eleva su frente para admirar y adorar

El hombre mediocre es mucho peor de lo que él cree y de lo que los demás creen, porque su frialdad encubre su malignidad. Comete infamias pequeñas que, de puro pequeñas , parecen no ser infamias. Pica con alfileres y se regocija cuando ve manar sangre, mientras que aún al asesino le da miedo la sangre que vierte. El hombre mediocre nunca tiene miedo. Se siente apoyado en la multitud de aquellos que se le parecen.


El hombre superior, incesantemente atormentado, desgarrado por la oposición entre lo ideal y lo real, siente mejor que nadie la grandeza y la miseria humana. Siéntese llamado con más fuerza hacia el fin ideal, que es nuestro fin, el fin de todos, y, sin embargo, más mortalmente dañado por la antigua caducidad de nuestra pobre naturaleza. Nos comunica estos dos sentimientos que él experimenta, encendiendo en nosotros el amor del Ser y despertando incesantemente la conciencia de nuestra nada.

El hombre mediocre no siente la grandeza, ni la miseria, ni el Ser, ni la nada. Es que no se arroba ni se precipita (por lo inmenso).

El rasgo característico, absolutamente característico del hombre mediocre, es su deferencia por la opinión pública. No afirma jamás, siempre repite. Sus admiraciones son prudentes, sus entusiasmos son oficiales. Admite algunas veces un principio, pero si tú llegas a las consecuencias de ese principio te dirá que exageras. Si la palabra exageración no existiera, el mediocre la inventaría.


El Cid, ejemplo paradigmático de anti-mediocridad


El mediocre sólo tiene una pasión: el odio a lo bello. Quizás repita con frecuencia una verdad trivial en tono asimismo trivial. Expresa tú la misma verdad con esplendor y te maldecirá pues habrá encontrado lo bello, que es su personal enemigo.

Al mediocre, toda afirmación categórica le parece insolente, pues excluye la propuesta con­traria. Pero si alguien es un poco amigo y un poco enemigo de todas las cosas, lo considerará sabio y reser­vado, le admirará la delicadeza de pen­samiento, le elogiará el talento de las transacciones y de los matices.

Para escapar a la censura de intole­rante, hecha por el mediocre a todos los que piensan con firmeza, sería necesario refugiarse en la duda absoluta: e incluso en tal caso, sería preciso no llamar a la duda por su nombre. Por eso, se expresa en términos de opinión modesta, que respeta los derechos de la opinión opuesta, toma aires de decir alguna cosa y no dice cosa alguna. Es preciso añadir a cada frase una paráfrasis azucarada: 'parece que’, 'yo osaría decir que', 'si es licito expresarse así’.

"El mediocre dice que hay algo de bueno y de malo en todas las cosas, que es preciso no ser absoluto en los juicios. Si alguien afirma con fuerza la ver­dad, el mediocre lo acusará de exceso de confianza en sí mismo. El, que tiene tanto orgullo, no sabe lo que es el orgullo. El es modesto y orgulloso, dócil frente a los revolucionarios (1), y rebelde contra la Iglesia Católica. Su lema es el grito de Joab: 'Soy audaz sólo contra Dios’ ."



Si el hombre naturalmente mediocre se hace seriamente cristiano, cesa absolutamente de ser mediocre. El hombre que ama (el absoluto) no puede ser mediocre.

(1) En el original dice "Voltaire"

Crisis financiera y política

HUELE A POLVORA
Alberto Aprea
(Argentina)




De las diferentes crisis que sacuden el mundo contemporáneo hoy vemos, por una parte, la crisis desencadenada por la caída de Wall Street, que ha creado un estado de pánico en todos los mercados mundiales y que amenaza arrastrar a todas las economías de la tierra.

Esto comenzó cuando la Reserva Federal de EE.UU., después del atentado a las Torres Gemelas en el 2001, rebajó las tasas de interés al 1% anual, lo que desató una fuerte inversión en hipotecas de riesgo y una escalada en los precios de las propiedades. Cuando las tasas comenzaron a subir, los deudores no pudieron cumplir con los pagos, la "burbuja" de los inmuebles explotó y los precios comenzaron a bajar, sin freno aún. Los bancos que dieron esos créditos subprime los empaquetaron y vendieron en bloque a bancos y fondos de inversión de todo el mundo.



Ahora, con la caída del valor de las propiedades que garantizaban créditos de dudosa cobrabilidad, impacta en el patrimonio de los bancos y fondos tenedores de las hipotecas, lo que hace que los bancos restrinjan el crédito, provocando una crisis de liquidez y subida de tasas.

Entonces, cuando el mundo comienza a sufrir los estertores de la caída programada de su economía, aparecen las declaraciones del presidente de Rusia, Dimitri Medvedev efectuadas durante una reunión con mandos militares, realizada en Oremburgo, al sur de los Urales. Participó también el dictador Hugo Chávez de Venezuela.

Dimitri Medvedev

A continuación algunos de los conceptos emitidos por el jerarca ruso:

"Planeamos la construcción a gran escala de buques de diferentes clases, en particular submarinos nucleares armados con misiles crucero....".

"Hace muy poco tiempo tuvimos que repeler una agresión lanzada por el régimen georgiano, lo que demostró QUE UNA GUERRA PUEDE ESTALLAR DE FORMA REPENTINA...".

"El jefe del Kremlim subrayó la necesidad de que las fuerzas armadas estén preparadas para afrontar las nuevas amenazas, ya que "conflictos locales”, llamados "conflictos congelados", PUEDEN TRANSFORMARSE EN AUTÉNTICAS CONFLAGRACIONES MILITARES".

"Estabilidad, eso es lo que aspira nuestro Estado. Es lo que debemos defender en diferentes situaciones, SI ES NECESARIO, RECURRIENDO AL USO DE LA FUERZA MILITAR “, precisó.


Los hilos del poder en Rusia siguen en manos de Putin


ALERTA PERMANENTE

"Medvedev se mostró partidario de que todas las unidades militares pasen a un "ESTADO DE ALERTA PERMANENTE", para lo que les será suministrado, en los próximos años, el armamento más moderno".

"Por su parte, el primer ministro ruso, Vladimir Putín, anunció hace pocos días un aumento del 27% del gasto asignado a seguridad y defensa en 2009, que ascenderá a 2,4 billones de rublos (unos 100 mil millones de dólares)".

"El nuevo programa de rearme ruso incluye la puesta en servicio de MISILES BALÍSTICOS INTERCONTINAENTALES, SUBMARINOS NUCLEARES Y AVIONES ESTRATÉGICOS, conocida como "TRIADA NUCLEAR", en un intento de mantener la paridad con los EE.UU." Según expertos, aunque las tropas rusas no necesitaron más que unas horas para repeler la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, la mayor parte del armamento ruso es obsoleto".

A su vez, "El presidente venezolano Hugo Chávez, exhortó ayer a Rusia a acelerar la cooperación en los ámbitos político, militar y económico, apremiados por la nueva dinámica geopolítica en el mundo y por la crisis financiera".(Información de de la Agencia EFE desde Moscú).


El dictador Chavez junto a Correa y Morales

Qué deducir de este panorama?

En primer lugar, que a pesar de todo lo obsoleto que los "expertos" consideren que se encuentra el armamento ruso, ese país-continente tiene los medios necesarios para rearmarse y recurrir "al uso de la fuerza militar" para sus objetivos que no parecen distar en mucho de los que siempre tuvo en los tiempos del imperio comunista: el choque con Occidente.

Se suma a esto la cuña que Rusia ha logrado introducir en nuestra propia América Latina a través de su aliado venezolano y la complicidad de los distintos gobiernos pro-socialistas del continente, puesta de manifiesto en la reciente reunión de Manaos, en la que el presidente venezolano pareció "instruir" a sus "pajes" de Bolivia y Ecuador.

En conclusión, y recapitulando, la crisis económica provocada desde Wall Street, sumada al hecho de la amenaza militar de una Rusia con animadversión a Occidente, conforman un panorama desolador, que nos muestra la real situación político-económica en que nos encontramos.

jueves, 2 de octubre de 2008

En nuestra Reacción Católica Nº4:

1) El Carlismo celebra sus 175 años:
La gloria de ser católico tradicionalista,
anti-socialista y anti-liberal

2) ¿Qué es el Carlismo?
Entre la verdad y la mentira,
una aproximación a su realidad insigne

3) Vázquez de Mella lo dijo hace más de un siglo....

4) Tremendas profecías para nuestro tiempo
San Francisco Palau (1811-1872),
el gran profeta,
capellán de los carlistas

5) Plinio Corrêa de Oliveira
Cómo debe ser un católico hoy! .... en pocas palabras

El Carlismo celebra sus 175 años

LA GLORIA DE SER CATOLICO TRADICIONALISTA,
ANTI-SOCIALISTA Y ANTI-LIBERAL
Julio Alvear Téllez
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Es de no creer. Los herederos de la más heroica tradición política católica de las Españas aún perviven –pese a lo que muchos quisieran- y con gran promesa de futuro. Nos referimos al carlismo, cuyo nacimiento hace 175 años se acaba de celebrar en Madrid los días 27 y 28 de septiembre, en un Congreso internacional organizado por el Consejo de estudios hispánicos Felipe II
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¿No sabes lo que es el carlismo? Es normal. La historiografía liberal en algunos países de Latinoamérica (como Chile) lo ha borrado o disminuido de nuestros manuales de estudio.
Y se comprende por qué. Al fin y al cabo, saber que existió el carlismo y que aún persisten sus restos gloriosos es de suma importancia para comprender el sendero genuino de la historia política de España y de Latinoamérica en los últimos dos siglos. Porque nuestros pueblos no han sido más felices con la democracia laica y liberal. ¿O aún creemos que nuestro futuro está en la angustia irredenta de tener que elegir entre esa bastarda alternativa de socialismo multiforme o liberalismo partitocrático?



Por de pronto puedo contar que tuve la suerte de participar en el Congreso internacional que les comento. Bajo el título "Una revisión de la tradición hispánica: A los 175 años del Carlismo", el Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II, que preside el Dr. Miguel Ayuso, recibió el sábado 27 cerca de cincuenta ponencias de catedráticos, escritores y artistas venidos de los diversos “reinos de las Españas”, así como de EEUU, Francia, Italia, Portugal, Hungría, Polonia, México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina. Chile estuvo bien representado en número, con cuatro ponencias de académicos de Santiago y Concepción.

Al centro, la jurista de la Universidad Complutense de Madrid, Dra. Consuelo Martínez-Sicluna; a la derecha, el Dr. Miguel Ayuso, Catedrático de Derecho Constitucional de la Pontificia Universidad de Comillas y Director científico del Centro de Estudios hispánicos Felipe II


A la izquierda, el filósofo Dr. José Miguel Gambra, de la Universidad Complutense de Madrid, quien reflexionó sobre los males que ha ocasionado a la Iglesia el Concilio Vaticano II con su declaración sobre la libertad religiosa. De hecho, sirvió como principio para reducir las aspiraciones del catolicismo actual a nivel de club de beneficiencia o de agrupación de parroquia.

Al centro, el escritor José de Armas narra la resistencia de las islas canarias a la obra de la Revolución liberal. A la izquierda, Luis Hernando de Larramendi, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Ignacio Larramendi.


Al centro, Dra. Daniella Gambini, de la Universidad de Perusa; a la izquierda, el conocido filatélico y numismático Juan Cayón Fernández, quien se refirió a la historia del carlismo a través de sus monedas y símbolos.

Al centro, el historiador italiano Dr. Francesco Maurizio Di Giovine, quien relató las resistencias -hoy olvidadas- del pueblo católico italiano contra el liberalismo masónico de los dirigentes del Risorgimento. A la izquierda, Monseñor Ignacio Barreiro; a la derecha, el Dr. Juan Cayón, secretario general del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II.

Entre otras muchas ponencias interesantes, quisiera destacar la del cientista político Dr. Jacek Bartyzel, de la Universidad Nicolás Copérnico, de Polonia; la de Juan Matías Santos, profesor de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid; la de Estanislao García Martín-Vicente, sobre el carlismo y el cine; la del historiador Alfonso Bullón de Mendoza, rector de la Universidad San Pablo-Ceu, sobre la fuerza militar del carlismo; la del historiador Francisco José Fernández de la Cigoña, especialista insuperable en las relaciones de los obispos de la Iglesia con el carlismo; la de Luis Infante, Presidente del Círculo cultural Juan Vázquez de Mella y la de Miguel Navarro, profesor de la Universidad autónoma de Guadalajara, México.
Para más información sobre estas y otras conferencias, remitimos a las siguientes direcciónes:
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El domingo 28, monseñor Ignacio Barreiro, director de Vita Humana Internazionale (Roma), ofició la Santa Misa en el rito romano tradicional en un conocido monasterio de Madrid.

Aspectos de la misa tradicional

En el sermón, en presencia de Su Alteza Real Don Sixto Enrique, Monseñor Barreiro animó a los presentes a perseverar en la defensa y verdadera actualización de la Tradición de la Iglesia y de las Españas.


Como no podía dejar de ser: la misa de siempre fue el momento culminante del Congreso internacional al que asistimos.

A la salida de la Misa, S.A.R. Don Sixto Enrique es saludado por una multitud que entonaba los cantos típicos del carlismo




Nuestra amiga, una monja del monasterio que a veces cuida a nuestra hija cuando vamos a Misa, se sorprende cuando la fotografiamos. No está acostumbrada a ello....


Los actos concluyeron con una comida en la que S.A.R. Don Sixto Enrique destacó la singularidad del carlismo y animó a no aceptar espurias alianzas con políticos o eclesiásticos que impliquen traición a los principios de siempre. ¡Se nota que estamos en España!


Símbolos históricos-militares carlistas: a la izquierda, distintivo de los oficiales de los tercios carlistas de Navarra; al centro, la cruz laureada de San Fernando; a la derecha, el distintivo Requeté.

"Por Dios, por la Patria y el Rey"

miércoles, 1 de octubre de 2008

¿QUÉ ES EL CARLISMO?

Entre la verdad y la mentira,
una primera aproximación a su realidad insigne
Julio Alvear Téllez


A nosotros, hispanoamericanos, la historiografía liberal, en la escuela, en la universidad, en la prensa, nos ha llenado la cabeza con una gran mentira y nos ha vaciado de una gran verdad.
¿La mentira?: que la Revolución Francesa, fundamento del sistema político moderno que aún sufrimos, fue sostenida por el pueblo contra la legitimidad dinástica y religiosa de los reyes (en Francia y en Europa); que su “Declaración de los derechos del hombre” nos trajo la libertad política y social; y que la democracia liberal, heredera de Locke y Rousseau, es el más perfecto de los sistemas políticos, y los pueblos están felices con él.

Esa mentira no puede convivir con una verdad. Es una verdad tan imponente, que conocerla bien supone cuestionar el fundamento político y moral que la democracia liberal europea -exportada a Latinoamérica- atribuye a su origen histórico.

¿Cuál es esa verdad? Que en todos los países de la antigua Cristiandad europea se dieron movimientos populares que se alzaron en armas contra el nuevo Régimen de la Revolución, movimientos que se iniciaron en la Vendeè, en la propia Francia, y con la resistencia a Napoleón en todos los países de Europa.


Esa resistencia popular activa a la Revolución se complicó a menudo con escisiones dinásticas debida a la aceptación de muchos príncipes de la concepción revolucionaria del poder, no aceptada por gran parte del pueblo, que quería seguir fiel a sus tradiciones, y que reivindicaba como legítimos a aquellos príncipes que rechazaban los principios revolucionarios y sus consecuencias en el campo de la fe, de la política y de las instituciones sociales.

En los reinos de las Españas, el carlismo tiene como antecedente inmediato el levantamiento popular contra Napoleón, iniciado en 1808, con un carácter nítidamente católico y contrarrevolucionario que terminó derrotando al Corso.

Sin embargo, la influencia de la Revolución Francesa no sólo se extendió en España a través de las bayonetas napoleónicas, sino también por medio de las ideas. Y primariamente en las clases altas.

En efecto, derrotado Napoleón, las ideas liberales no se fueron con el ejército revolucionario derrotado, sino que fueron acogidas en la Corte de Madrid, en la aristocracia y en el ejército, trabajado minuciosamente, como en Portugal, por la masonería, especialmente el Gran Oriente francés. El propio rey Fernando VII, que había sido llamado por el pueblo para restaurar el antiguo régimen pre-revolucionario, no volvió a las tradiciones; al contrario, ordenó el exilio de su hermano Carlos María Isidoro, heredero legítimo al trono y sostenedor de las ideas anti-liberales.

A la muerte de Fernando VII, dos líneas de la dinastía reinante –los Borbones- se disputaron entonces el poder. El derecho sucesorio daba a Carlos María, la legitimidad; pero ascendió al trono María Cristina, la viuda de Fernando VII, como regente de Isabel, su hija (futura Isabel II), iniciando una usurpación ilegítima del trono, funcional a las proyectos liberales de derrumbar las tradiciones forales de las Españas y su unidad católica a través del nuevo constitucionalismo y sus instituciones, hijas de la Revolución Francesa.


Nace así el Carlismo que representó durante el siglo XIX la reacción y defensa militante del pueblo español contra el liberalismo y la irreligiosidad.

Tomás Zumalacárregui, legendario general de los carlistas, durante la primera guerra contra el liberalismo


Carlos VII, el rey legítimo, a quien el liberalismo y la masonería usurparon el trono.

Tropas carlistas se enfrentan al ejército del régimen liberal

El garbo y bravura contra la Revolución –que contaba con todo el poder del Estado- se encarnó en el ejército de los "Tercios" bien nutridos, aguerridos, y tenaces, formado siempre por soldados voluntariamente alistados, que murieron por millares por la continuidad del ideal histórico de la España católica. Si España no se convirtió en el Estado laico francés, fue gracias a estas milicias de nuevos cruzados que resistieron a través de tres guerras civiles.

Y lo hicieron en las circunstancias más adversas, pues los líderes naturales, de quienes se debía esperar la más alta reacción contra las nuevas ideas, eran precisamente sus propulsores: la dinastía gobernante y las elites eclesiásticas, sociales y económicas de las grandes ciudades. El ejército apoyaba el régimen liberal, que recibía además ayuda de la cuádruple Alianza. Gran parte de la aristocracia era nítidamente liberal, aunque muchos socialmente hacían de católicos.


En fin, variados obispos de la Iglesia, preferían la comodidad a la lucha, por la que adoptaron un oportunista “mirar para el lado”, mientras muchos miembros de su rebaño daban su vida y su sangre en la defensa de la fe y de las tradiciones cristianas. Durante el régimen isabelino, el liberalismo incluso coqueteó con el Vaticano, por lo que éste, por razones diplomáticas y para evitar mayores persecuciones a la Iglesia, evitó oficialmente manifestar apoyo al carlismo. Pero ello hería el corazón mismo de la causa carlista. Sus dirigentes tuvieron que trasladarse al Vaticano en tiempos de San Pío X, a fin de solicitar al Santo Padre el cambio de esa política de omisión.

La proclama de la fe católica y de las tradiciones de la Cristiandad en el campo de batalla


Bendiciendo las tropas antes del combate

Carga de caballería: ¡Viva Cristo Rey!


Virgen de los dolores, generala del ejército carlistas

No todos los católicos contrarios a la Revolución militaban, por cierto, en el carlismo. El gran Donoso Cortés, que de liberal se convirtió al catolicismo ultramontano, no alcanzó a perfilar bien la importancia de la cuestión dinástica para la lucha contra-revolucionaria, aún cuando tiene palabras terribles contra los Borbones que entran en alianza con el liberalismo. Otros, como San Antonio María Claret, campeón de la infalibilidad papal y de la lucha contra la masonería, ejerció una influencia anti-liberal en la misma Corte de Isabel II, al extremo de que varias veces fue víctima de intentos de asesinato, y poco antes de morir fue enviado al exilio.
* * *
El carlismo, con el tiempo, formó también un cuerpo de doctrina, filosóficamente inspirada en los principios de Santo Tomás de Aquino y en el Magisterio Pontificio, pero con profundas y geniales explicitaciones a partir de la tradición hispana. Cuenta entre sus pensadores internacionalmente conocidos con Antonio APARISI Y GUIJARRO, Enrique GIL ROBLES, Ramón NOCEDAL, Juan VAZQUEZ DE MELLA, Félix SARDA Y SALVANY, entre muchos otros, y más actualmente, Francisco ELÍAS DE TEJADA, Rafael GAMBRA, Juan VALLET DE GOYTISOLO y Miguel AYUSO.

Contra el régimen liberal y su sistema político: "Por Dios, los fueros, la patria y el Rey". Los "Tercios de Requetés" célebres por su fe y bravura


“Tierra santa de Navarra,
De tradición relicario,
vivero de la fe en Cristo,
manantial del amor patrio:
porque en un siglo de olvidos
del depósito sagrado
de Dios y Patria, tú sola
lo conservaste intacto.”



El último levantamiento armado de los carlistas en la historia de España se dio el año 1936, en el alzamiento nacional, en la guerra de liberación contra el comunismo. Esta vez el alzamiento contó con la aprobación explícita del episcopado español y posteriormente con la bendición papal. El ejército nacional pidió ayuda al carlismo y lo cierto es que sin las fuerzas conjugadas de los aguerridos tercios de requetés, hubiera sido imposible sostener el alzamiento, sobre todo en su primera etapa. Si esta guerra se llamó cruzada fue por la piedad y el misticismo de los requetés; llevaban como enseña un gran crucifijo, y en los momentos culminantes, lo hincaban en tierra para que protegiera a los defensores de la fe. Héroes en la victoria, mártires en la derrota, luchaban exclamando “¡viva Cristo Rey!”.

Antonio Molle, un ejemplo de heroísmo y martirio, cuyo proceso de beatificación está en curso


Los "Tercios de Requetés" vuelven a la batalla en el siglo XX. Carlistas en plena cruzada contra los rojos, en la última guerra civil española (1936-1939)




El comunismo no podrá robar la fe de las Españas. Los Tercios de Requetés defienden su fe y la civilización cristiana

Es célebre el martirio de Antonio Molle, de 21 años, cuyo proceso de beatificación está en curso. Requeté del tercio de Nuestra Señora de la Merced, en el avance a Peñaflor, dominada por los rojos, se adelanta y cae herido gravemente. Los rojos le rodean y le ofrecen perdonarle la vida si blasfema. Molle contesta con un “Viva Cristo Rey! Entonces, los rojos, enfurecidos, le cortan las orejas, le saltan los ojos, le torturan hasta que da su postrer suspiro bendiciendo a Dios.

Traslado de los restos de Antonio Molle

Homenaje a Antonio Molle de parte de su ciudad natal
28 de septiembre del 2008.
Los herederos del carlismo, en los 175 años de su nacimiento, gritan “¡Viva Cristo Rey”! a la salida de la celebración de la Misa Tradicional. Está presente, a S.A.R. Don Sixto Enrique.
Se nos ha olvidado que Cristo es Rey. Al Estado, a la sociedad y .... a la jerarquía eclesiástica de la propia Iglesia. El progresismo que hoy domina gran parte de la Iglesia no gusta de este título.
Menos la democracia laica y liberal.
Pero seamos serios. Quien tiene fe sabe que Cristo es Rey no solo de los individuos sino también de las sociedades. También sabe que cuando las naciones de Occidente aceptaron ese dominio con amor y veneración nació la Cristiandad.
Cuando se inició su rechazo a partir del Renacimiento y la pseudo-reforma protestante, las sociedades se alejaron cada vez más de ese reconocimiento vital, hasta el punto de que hoy consuman la apostasía universal.
Pero “Cristo Rey” no es sólo un grito glorioso, sino una realidad de iure que contiene una promesa de realización de facto. Cual hijo pródigo, el Occidente apóstata volverá a la casa de su Padre, aún cuando sepamos a ciencia cierta que tendrá que pasar para ello, por los caminos purificadores y regeneradores del castigo prometido por la Madre de Dios en Fátima.

Vázquez de Mella lo dijo hace más de un siglo


Don Juan Vázquez de Mella no necesita presentación en Chile. Recientemente, a través de las páginas de “El Mercurio”, se desarrolló un debate sobre la eventual influencia de este gran político, tribuno y pensador carlista en Jaime Guzmán, fundador de la UDI.
No entraremos nosotros en el debate por el momento, pues sólo queremos resaltar que Vazquez de Mella es un punto de referencia de la genuina filosofía política católica, esto es, la tradicionalista, que no tiene nada que ver con la que hoy, en nuestra época de confusiones, pasa por tal, cual es el llamado “humanismo cristiano”, amago vergonzoso de demo-cristianismo y viejo maritainismo. Veamos una lúcida advertencia de este notable pensador español, hace algo más de un siglo:



"Mi creencia es tan firme sobre la esterilidad de las contiendas parlamentarias y la proximidad de las terribles contiendas sociales, que, si no la hubiera arraigado en mí el estudio de la impiedad moderna en todas sus formas, me la impondría la extraña ceguera de los que no ven la marcha vertiginosa de la revolución y todavía creen -por no fijar la vista empañada más que en un punto y no compararlo con lo que lo rodea, para notar las diferencias de posición- en la perpetuidad de un presente que hace tiempo se desliza, por un plano inclinado, hacia el abismo.


En las crisis supremas suelen los humildes ver con más lucidez que los hábiles. Yo tengo el presentimiento de que la hora de una catástrofe social, preparada por tres siglos de herejías y por uno de ateísmo, está próxima, y que se va a dividir de nuevo la historia con una edad que termina y con otra que comienza.


Y temo que el día en que se apague una lucecilla que arde en la colina del Vaticano, lanzando melancólicos resplandores sobre la iniquidad de un mundo ingrato; el día en que -cumplida la misión providencial de haber llevado hasta el último límite la misericordia divina para preparar el camino de la justicia- la luz se apague, puede ser que un viento de muerte sacuda la pesada atmósfera que gravita sobre las almas, y que, en el momento en que una turba insensata, acaudillada por los apóstoles de la impiedad, escale los muros del templo para arrancar de la techumbre social la cruz de Cristo, que es y será siempre el pararrayos espiritual contra todas las tempestades de la vida, puede ser que una nube sombría y tormentosa invada los horizontes y los ilumine súbitamente con la centella que rasgue sus entrañas, para que veamos avanzar sobre el suelo, calcinado por la revolución, de esta Europa apóstata y cobarde una ola negra, muy negra, coronada de espumas ensangrentadas, que arrastre, entre sus aguas impuras, astillas de tronos y fragmentos de altares, y que d‚ comienzo a una noche funeral que se cierna sobre la tierra y parezca interrumpir la historia".

(Cfr. Juan VAZQUEZ DE MELLA, “La Iglesia independiente del Estado ateo”, discurso pronunciado en Santiago de Compostela el 29-07-1902, en sus Obras Completas, Vol. 5, Voluntad, Madrid, 1931, pp. 63 ss; pp. 351-353)

Tremendas profecías sobre nuestro tiempo

SAN FRANCISCO PALAU (1811-1872)
EL GRAN PROFETA,
CAPELLAN DE LOS CARLISTAS
Juan Pablo II canonizó al carmelita San Francisco Palau (1811-1872) a las puertas del tercer milenio. Un hombre de estatura bíblica, pero casi desconocido para el catolicismo actual. Exorcista notable, popular taumaturgo, hizo recordar a sus contemporáneos al Profeta Elías. Después de ser ordenado sacerdote, asistió como capellán a los tercios carlistas que se levantaron contra la obra revolucionaria del régimen político liberal de entonces. Como consecuencia de sus posturas contra-revolucionarias y anti-liberales, San Francisco fue perseguido y exiliado de España.
Poseía un particular conocimiento del papel desempeñado por el demonio en la modernidad. Tuvo la inspiración de ir al Concilio Vaticano I, y después de hablar con el Papa Pío IX, obtuvo que se introdujera en la agenda del Concilio la restauración universal del exorcismo, como arma eficaz para combatir los males de nuestro tiempo. Remedios, por cierto, desconcertantes para los adelantados de la mentalidad moderna. Sorpresivamente las tropas revolucionarias entraron a Roma e impidieron la continuación del Vaticano I.

Fue fundador de cuatro congregaciones religiosas, entre ellas las Carmelitas Misioneras y las Carmelitas Misioneras Teresianas. El año 1868 dio inicio a la publicación de “El Ermitaño”, semanario religioso, político y social, en donde divulgó advertencias y profecías sobre la crisis de la Iglesia, la apostasía de las distintas naciones europeas, los castigos que depara la Providencia para nuestra época, y la futura conversión de la humanidad.
No obstante su humildad, de sí mismo sostuvo que escribía “no como hombre político, sino como hijo de los grandes profetas Elías, el Bautista, Daniel, Ezequiel”. Los liberales lo calificaban de loco y brujo, por los milagros que realizaba y por sus profecías. La masonería en su desesperación inició un proceso penal en su contra, acusándolo de hechicero y de embaucar a las masas; proceso que concluyó con una total absolución.
Sus profecías analizadas con la debida prudencia nos entregan elementos de juicio a través de los cuales podemos captar, con mayor o menor aproximación, la apostasía de nuestros tiempos. Se trata, sin duda, de una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados. A este respecto, decía Chesterton: “tanto como ayer me afecta todavía la batalla de Armagedón, mientras que las elecciones generales ya no me interesan”.
La obra profética de San Francisco Palau es tan rica en detalles que daría para un estudio especial. Al analizar el siglo XIX, y el futuro del siglo XX, sostiene, con detalles sorprendentes, que se irá conformando un estado de cosas político y social cada vez más alejado de Dios, y que ello supone una influencia cada vez mayor de Satanás sobre los gobiernos, los regímenes políticos y los pueblos, que caminan en sentido opuesto al de sus raíces y tradiciones cristianas.
Desde el punto de vista de los planes de la Providencia, examina el futuro de varias naciones europeas, como España, Francia, Italia, Alemania, Rusia, etc. Su tesis es que vivimos una época de apostasía creciente, que pre-figura los tiempos del Anticristo, y sobre la cual pende un gran castigo que se ejecutará de modo universal. Luego de las catástrofes naturales y sobrenaturales que indica, la humanidad se convertirá. San Francisco Palau estudió durante años los textos de los Padres y Doctores de la Iglesia que plantearon la posibilidad, teológicamente cierta, de una apostasía al interior de la misma Iglesia de Dios.
Pero su aporte central no está en el campo teológico-especulativo, sino en el profético, respecto del cual recibió especiales luces del Divino Espíritu Santo. San Francisco ve próximo el cumplimiento de las profecías de las Escrituras, por ejemplo, la del profeta Daniel que el mismo Cristo recuerda en el Evangelio. El santo carmelita habla sin tapujos de los enemigos al interior de la Iglesia, obispos y altos jerarcas incluso del Vaticano, que se dicen católicos y son tenidos como tales, pero que seducen y pierden a gran parte del pueblo cristiano. Por sus frutos se les puede conocer. Pero este tema rebasa nuestra materia y la dejaremos para otra ocasión.

Urna que contiene el cuerpo de San Francisco Palau

Veamos algunas de sus profecías sobre el orden político del mundo escritas entre 1869 y 1872:

“Católicos de España y de Italia y de todo el orbe; éste es, en resumen, el juicio del Ermitaño sobre nuestro porvenir:

“El poder de los que combaten el catolicismo irá siempre en creces hasta llegar a su apogeo: en el terreno de la política, y de la fuerza material prevalecerá el enemigo, y la Iglesia santa perderá completamente el apoyo de los poderes políticos de la tierra. Solo con Dios, luchará contra todos los poderes del infierno, coligados con los políticos de la tierra, y vencerá por la acción inmediata de Dios. La caída del imperio del mal, y el triunfo de la Iglesia, sobre las ruinas de la incredulidad, será un cataclismo el más espantoso que hayan visto los siglos”.

“Nadie os seduzca con vanas esperanzas de paz y de triunfo: el triunfo de Dios sobre la tierra no es otra cosa que la conversión a su Iglesia de los poderes que ahora la combaten, y antes que esto suceda, ha de preceder la época de los martirios.”
[1]

* * *

“La causa del catolicismo no marcha por los caminos que el hombre ha trazado, corre por la línea que le ha marcado su Señor, su Rey, el hombre-Dios. Estos caminos están fuera del alcance de la inteligencia humana, es verdad, pero Dios no ha dejado de revelarlos por sus profetas en proporción a la necesidad que la sociedad humana ha tenido de conocerlos, para no caer en el abismo”.

“(Advierte el Apocalipsis): Después de un tiempo Satanás será desencadenado, saldrá de su cárcel y seducirá todas las naciones que hay en los cuatro ángulos del orbe terrestre. Congregará sus ejércitos para la batalla contra Dios. Aquí se ve cumplido este texto. Todas las naciones representadas por sus sistemas políticos y sus gobernantes actuales han apostatado de Dios”.

“Las naciones al separarse del Evangelio han caído prisioneras, y el vencedor las ha ligado con sus cadenas de dominio. Satanás desencadenado y libre, “solvetur de carcere suo, exibit”, seduce todas las naciones (…) Los medios de salvación están envueltos en profundos misterios: es de noche, la gente duerme, las tinieblas cubren la faz de la tierra; pero Dios como autor de este orden natural que el hombre trastorna, despertará por la voz del Arcángel a los soñolientos, y les despertará en un horrendo cataclismo de la naturaleza misma, y este orden arrojará de si a los que le combaten
”.
[2]

* * *

“¿Restaurará Dios la sociedad humana? Sí, y ha de ser pronto. ¿Cómo? ¿Cuándo? Para la restauración de la sociedad actual, esto es lo que infaliblemente ha de suceder:

1º.- La sociedad moderna cae, se hunde, se disuelve, muere, perecerá.
2º.- Dios y su Cristo arrojado del seno del Estado, saldrá como un león de las cuevas, de los desiertos de las catacumbas, ostentará su omnipotencia de su brazo, y aniquilará todo el poder de los poderosos”.

“El mundo será redimido una segunda vez
[3], porque Satanás que es su verdadero tirano otra vez ha sido desencadenado, y libre ha puesto a las naciones bajo su dominio cruel y despótico”.
¿Cuándo? La fecha data del día en que sea encadenado y arrojado al abismo Satanás”
.[4]

* * *

“Puesto que es de noche, crezcan las tinieblas, duerman los pueblos y naciones en el letargo de sus culpas, adelante el impío su obra de maldad, y tú, Ermitaño, espera, vigila, está atento hasta que lleguen las tinieblas de medianoche.

No abandones tus desiertos, guarda silencio, pero escucha: deja que el demonio y el impío completen el misterio de iniquidad que ha empezado dentro del mismo santuario, en Judas traidor … los enemigos han entrado en la ciudad, y para seducir, han levantado la bandera de nuestro rey”. “Nosotros los vigilantes nocturnos damos el grito de ¡alerta! ¡A las armas católicos! Alerta, pero la gente duerme tan profundamente que no nos oyen y si alguno hay que esté despierto no nos entiende; piensa que el sereno se ha vuelto loco anunciando catástrofes y desgracias”.[5]

NOTAS
[1]Cfr."El Ermitaño”, Año III, 19 de Mayo de 1870.
[2] Cfr. “El Ermitaño”, Año III, Nº 95, edición del 1 de septiembre de 1870; Año III, Nº 101, edición del 13 de octubre de 1870; Año III, Nº 132, edición del 18 de mayo de 1871, respectivamente.
[3] En el sentido de que serán aplicados copiosamente los frutos de la Redención de Cristo a la humanidad, a través de gracias similares a la de Pentecostés.
[4] Cfr. “El Ermitaño”, Año II, Nº 52, edición del 28 de octubre de 1869.
[5] Cfr. “El Ermitaño”, Año II, Nº 21, 25 de marzo de 1869.

Plinio Corrêa de Oliveira


Cómo debe ser un católico hoy! .... en pocas palabras

“¿Quienes debemos ser? Debemos ser los que en la tormenta, en el desorden, en la aparente aflicción, en el quiebre de todo aquello que para nosotros sería la victoria, siempre confiaron, jamás dudaron, incluso cuando el mal parezca haber vencido para siempre.

¿Quiénes somos y quienes debemos ser? ¡Somos hijos de la Inmaculada y debemos ser héroes de Ella, los paladines de la confianza en la Reina de los Cielos! ¡Cuanto más los acontecimientos actuales parezcan desmentir la voz de la gracia de Dios que nos dice: “venceréis”, tanto más creeremos en la victoria de María!”

“Es ésta nuestra finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos hacia la civilización católica que podrá nacer de los escombros del mundo de hoy, como de los escombros del mundo romano nació la civilización medieval. Caminamos hacia la conquista de este ideal, con el coraje, la perseverancia, la resolución de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con que los Cruzados marcharon hacia Jerusalén. Porque si nuestros mayores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no querremos nosotros -hijos de la Iglesia como ellos- luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el preciosísimo Sepulcro del Salvador, esto es, su reinado sobre las almas y las sociedades, que Él creó y salvó para que lo amasen eternamente?”